Informe sobre femicidios

El presente informe tiene por objeto visibilizar y contribuir a la difusión de información sobre los femicidios ocurridos en el país durante el año 2019, tomando como fuente los datos aportados tanto por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación como por los observatorios de la sociedad civil, Observatorio de Violencias de Género “Ahora que sí nos ven” y Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano”. Asimismo, también expondremos la situación acaecida en
torno a los femicidios durante el ASPO (aislamiento social, preventivo y obligatorio).

El término femicidio fue producto de la elaboración de distintas pensadoras dentro del campo de los feminismos. Este término fue popularizado a partir de la década del ‘70 por las escritoras estadounidenses, Diane Russel y Jill Radford pero fue en el Primer Tribunal Internacional de Crímenes contra Mujeres, celebrado en Bruselas (1976) donde se produjo un punto de inflexión en relación a su uso, entendido como el “asesinato de mujeres realizado por hombres motivado por odio, desprecio, placer o sentido de propiedad de las mujeres”.

Posteriormente, la antropóloga mexicana Marcela Lagarde y de Los Ríos adoptó el término femicide y refiere a feminicidio y violencia feminicida al analizar el asesinato de mujeres en Ciudad Juárez, México. Con ello Lagarde añade la dimensión política y el rol del Estado, señalando el evidente incumplimiento delas convenciones internacionales de los Estados, en una lucha eficaz y contundente contra estos brutales crímenes y sus autores.

Desde hace décadas, la temática de violencia contra las mujeres ha sido objeto de diversos instrumentos y tratados internacionales. La Organización de los Estados Americanos en la declaración sobre el Femicidio como “la muerte violenta de mujeres por razones de género, ya sea que tenga lugar dentro de 1 la familia, unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal; en la comunidad, por parte de cualquier persona, o que sea perpetrada o tolerada por el Estado y sus agentes, por acción u omisión”.

El primer tratado vinculante en el mundo que contribuyó al reconocimiento de la violencia contra las mujeres como una violación de los Derechos Humanos fue la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará, 1994), incorporada en nuestro país como un tratado de jerarquía constitucional.

La convención de Belém do Pará, aportó a la generación de conciencia sobre la problemática y el rol incuestionable del Estado en la adopción de medidas concretas para el abordaje de las violencias (desde una perspectiva de género), para prevenir y erradicar las distintas manifestaciones de la misma, siendo el femicidio la forma más extrema. Dicha convención en su art. 8 establece:
“Los Estados Partes convienen en adoptar, en forma progresiva, medidas específicas, inclusive programas para: h) garantizar la investigación y recopilación de estadísticas y demás información pertinente sobre las
causas, consecuencias y frecuencia de la violencia contra la mujer, con el fin de evaluar la eficacia de las medidas para prevenir, sancionar y eliminar la violencia contra la mujer y de formular y aplicar los
cambios que sean necesarios”.


En Argentina la figura de femicidio se incorpora en el año 2012 con la sanción de la Ley N°26.791, dicha norma reforma el código penal e introduce la figura de femicidio. Desde el año 2014, la Corte Suprema de Justicia de la Nación elabora un registro de datos estadísticos de las causas judiciales en las que se investigan muertes violentas de mujeres cis, mujeres trans y travestis por razones de género. En el 2017, la Oficina de la Mujer de la Suprema Corte de Justicia, incluyó la figura de femicidios vinculados,
entendiendo a los mismos como “los homicidios cometidos contra una o varias personas (niñas, niños, adolescentes, mujeres cis, mujeres trans/travesti, varones cis o trans), a fin de causarle sufrimiento a una
mujer cis o mujer trans/travesti”. Define el “femicidio vinculado por interposición en línea de fuego”, al homicidio cometido contra una o varias personas (niña, niño, adolescente, mujer, mujer trans, travesti, varón) porque se interpone/n o intenta/n evitar una agresión en un contexto de violencia de género. Por último, “otras muertes vinculadas a la violencia por motivos de género”. Esta es una categoría dentro del universo de las víctimas de femicidios vinculados, en la que no se pudo determinar claramente que fueron asesinadas para provocar dolor a una mujer cis o mujer trans/travesti o que fuera un caso de interposición en la línea de fuego.

El pasado 31 de mayo, la vicepresidenta de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Dra. Elena Highton de Nolasco a cargo de la Oficina de la Mujer (OM), difundió la actualización del Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina. El documento revela que desde el 1 de enero al 31 de diciembre de 2019 se identificaron en nuestro país 252 víctimas directas de femicidio. Esta cifra incluye 5 travesticidios/transfemicidios. También se identificaron 16 víctimas de femicidio vinculado. Al sumar ambas categorías, la cifra de víctimas letales de la violencia de género en Argentina durante 2019 ascendió a 268 .

A continuación tomaremos la distinción que realiza la OM para distinguir e identificar a víctimas directas de femicidio, víctimas de femicidio vinculado, vinculado por interposición en línea de fuego y otras víctimas vinculadas a la violencia de género .

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